27 jun. 2012



    Entrada 17. (Una tarde cualquiera 3 de 5). Narrador Autodiegético. 




    Comienza como a rotar sobre sí misma, exponiendo poco a poco todos los lados de su cuerpo, mientras deja la mochila en el suelo, como si no fuera con ella. Sigue virando con un movimiento serpentino, como los que hacían las chicas más bonitas de ciudad, las chicas que les gustan a los hombres. De espaldas a tu hermano, ladea la cabeza y lo mira con ojos penetrantes.


    Él se relaja y baja la guardia, se siente tranquilo mientras la mujer avanza con calma hacia la casa. Tu hermano sonríe…


<<Maldito estúpido salido folla cabras, no la dejes pasar, no seas imbécil, no eres su estilo de hombre>> piensas. Camina al estilo de una pantera, como un depredador. Tu hermano la mira con otros ojos, intuyes que estará segregando saliva. Las mujeres escasean por aquí, y como ésta no hay ninguna. No es guapa, incluso dirías que es fea, pero es diferente, exótica, y se contonea como una puta de cabaret.


    Tu hermano, hipnotizado, ha bajado totalmente el arma. La sigue, aún con miedo a acercarse, pero con muchas ganas de hacerlo.


    Retrocedes, entras en la casa andando de espaldas, y sin darte cuenta tropiezas con algo a lo que ni tan siguieras prestas atención. No importa, la pantera está entrando, te sitúas al final del amplio comedor, en la puerta que da a la cocina, en tu sitio, en el sitio que consideras tuyo

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