19 jul. 2012



    Entrada 39 (Pasado 1 de 4) Narrador Omnisciente.

    Hace dos días, cuatro horas y algunos segundos  Black Jack se encontraba obnubilado pensando en el paradero de la net-runner. El romper del cristal contra el suelo, hizo girarse a la concurrencia del bar “El Hostal”, -¡es la segunda bandeja que tiras en menos de veinte minutos!- espetó enfurecido el propietario y padre del calamitoso muchacho.

<<Si razón tiene>> pensó Jack, pero con razón o sin ella, no era de su agrado escuchar una regañina, que le distrajera en esos momentos Decidió airearse por la plaza dando un paseo.  El ambiente no es que fuera menos silencioso, era un constante bullicio de gente, pasando por la misma ,y la calle central que la atravesaba, se situó justo en medio de la plaza apoyado en la fuente de piedra, que tan bien le iba a servir como cobertura en el tiroteo futuro. Desde esa posición vió por primera vez a Disfraces.

    Su verdadero nombre era Sofía, saqueadora de caminos, ladrona y otras muchas profesiones que en este complicado mundo, estaban en pleno auge, iba haciendo honor a su “mote”, con una especie de disfraz de monje o algo que intentaba serlo. Jack se dijo para sus adentros << con este calor de mil demonios y esa mujer ataviada con túnica y capucha>> , eso despertó todas sus alarmas, no podía verle la cara, pero el cuerpo era claramente femenino y se comportaba como si quisiera disimular, al mismo tiempo que observaba, se sentaba a un lado, miraba al badulaque, más tarde levantaba el vuelo y tomaba otra posición, obcecada siempre en esa dirección. Podía coincidir perfectamente con el comportamiento de la Net-Runner que buscaba, intentando comprar o robar comida, esperando la ocasión, sin pensarlo dos veces, precipitándose en la acción y el modo, debido a la impaciencia del que lleva ya días estancado, sin pistas, se apresuró en demasía hacia la presa.

    Mientras sacaba de su vaina la Remington, se le cruzo un niño que correteaba junto a otros dos, al esquivarlo tuvo el infortunio de golpear con la cadera, un tenderete de municiones improvisado, de los que se soportan con tres palos mal puestos y cinta americana, tirándole parte de la mercancía al suelo y creando un alboroto, que no pasó desapercibido por Sofía. Con un vistazo rápido, se percató de Jack, mirándolo con la Remington desenfundada y puso pies en de polvorosa, hacia una de las calles paralelas a la calle central, como pudo ayudado de sus malas formas, apartó al populacho  y  corriendo tras ella, pensó que era obvio que si corría de él era Net-La.

    En ciertos momentos por muchos años que uno haya servido de sabueso, cuando se quiere ver el espejismo de un oasis, no sólo se ve, sino que también se saborea su agua y esta fue una de esas ocasiones.

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