24 oct. 2012



    La potencia de emanación impedían ver el proyecto. Toda la casa se estaba inundando por el líquido viscoso, cuando se levantó el calado le llegaba casi a la altura de la rodilla, intentó ir a la puerta pero resbaló y se encontró sumergido en la sustancia.

    Nadó a la salida de la casa, mientras el caudal subía la puerta se perdía ahogada en el fondo, por rápido que los nervios aceleraron las brazadas fue elevado por encima de la puerta. Posó las manos contra el techo, jadeante, desesperado, sin entender nada. Hizo acopio de aire in extemis mientras era imbuido por la acuosa nada emanada del prototipo.

    Al poco tiempo se quedó sin aire en los pulmones, gimió mudamente y comenzó a tragar. En uno de los espasmos producidos por la carencia de oxigeno en los pulmones, asomó la cabeza por fuera del agua donde debiera estar el techo. Respiró con una profunda bocanada, repitiendo la acción vacías veces… Paulatinamente fue bajando la intensidad de la respiración hasta casi la normalidad.

    Cuando sus pupilas se adaptaron a la oscuridad pudo observar a su alrededor. Estaba en el interior de una cueva con un canal de agua en lugar de suelo. Sin espacio para que su cabeza pudiera formular preguntas, escuchó el crujir de la madera en la lejanía.

    Una pequeña luminosidad se aproximaba, vio que emanaba de un farol colgado en la proa de una barca.
Gritó con fuerza escupiendo frases entre mezcladas suplicando auxilio, haciendo denotar su existencia. Sin detenerse un ápice la barca siguió su camino, un lúgubre barquero embozado en una túnica con capucha, ignoró el llanto como sino estuviera y prosiguió lento pero impasible.

    Nadó con fuerza detrás de la pequeña embarcación poco a poco iba perdiéndola de vista, pero a lo lejos un pequeño puerto se alzaba sobre la especie de canal.

    Se frenó para recobrar fuerzas, el frío le calaba en los huesos, abrió la mandíbula estirándola apaciguando el dolor que sentía en los músculos masticadores por el ininterrumpido repiqueteo de dientes, mientras tomaba aliento fijó sus sentidos en los sucesos del muelle.

    Una figura inapreciable por la tenue claridad parecía discutir con el barquero, por el tono de voz dudó si sería un muchacho joven o una mujer. Escuchó sonido de disparos, cada uno de ellos ilumino la instancia unas fracciones de segundo. 


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