18 oct. 2012



    Entrada 176.

    Higs mientras se inclinaba para que el padre Karras soltara un escueto sermón, no pudo evitar sonreír para sus adentros, no era la primera vez que se representaba esa escena ante sus cyber-ópticos. Por suerte para Hudson el escuadrón iba realmente mal de personal, recordó alguna ocasión que una respuesta similar le había costado al “sincero” un par de disparos en las rodillas.

    Estaba seguro que el sargento en las noches oscuras que acontecían la batalla ni tan siquiera en pensamientos recordaba al dios que ahora honraba, pero después de combates decisivos, siempre acudía a él… Inspiro y se relajó mientras Hudson trabajaba por los dos.

   Al poco tiempo todo regresó a la normalidad, pertrechados con armas y municiones de sobra, sin biblias a la vista se disponían a escuchar las órdenes del padre Karras.

-Continuaremos hacia el Este, dirección al mar buscando rastros del submarino o alguna radio de alta frecuencia para contactar ¿alguna pregunta?
-Señor no tenemos provisiones y no tenían encima ni una mísera lata en conserva ¿no tendríamos que desviarnos a buscar un poblado?
-Buena apreciación Higs, ¡Hudson te dije que aprovisionaras!
-Pero...

-¡Silencio! Excusas de mal pagador, una orden es una orden, en otra situación no seré tan benévolo. << Si quieres que algo se haga bien hazlo tu mismo >> -Se dijo para sus adentros.
Miro a los muertos, seleccionó uno abatido por un disparo, no intoxicado por el GMostaza y de un tajo le amputo la pierna.

-Ahora marchad felices porque esta noche cenaremos carne.


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