1 nov. 2012



-No solo lo creo, sino que estoy convencido. Recuerda la nota manuscrita, haga acopio en su memoria, en la última línea:

Cuidar el uno del otro, como yo cuidaré a esperando que crucéis el Aqueronte.

(Cuidar el uno del otro, como yo cuidaré a “Rosario” esperando que crucéis el Aqueronte.)

-Hans ahí tiene la prueba del encubrimiento y la de la compra aún es más evidente. Si mira fechas, Ernesto no podía tener dinero para adquirir la patente corporativa como desarrollador de su proyecto Alpha, y de tenerlo no era el momento de gastarlo.

-Entiendo señor Alfredo, las corporaciones dieron un margen de tres años para escriturar de nuevo con el cuño corporativo. Era un proyecto paralizado y sin futuro comercial, no le corría ninguna prisa, en esa fecha su padre vivía y el tratamiento apuntaba a grandes sumas.


-Exacto, por eso es evidente la manipulación de la fecha en los archivos, seguro que el pago de la patente firmó parte del trato con Ernesto. Eso y lo más importante, el nombramiento de directivo garantizaba sanidad privada para su madre.
-Ciertamente, ha dado de sí el nombre de la hermana.


-No solo ha sido el nombre, Rosario solo era la pieza clave del puzle. Si las corporaciones no se andarán con tantos secretismos nos iría mucho mejor a todos.
- ¿Regresamos al despacho y confeccionamos el perfil y la forma de negociar?


                                                                 ir a página 13