12 jul. 2012


  Entrada 32. (Vigilancia 1 de 2) Narrador Observador.


    Un ruido de vasos rotos hizo girarse a todos los presentes en el Bar el Hostal. Después del sonoro contrapié, se escucharon gritos con insultos. El posadero regañaba al torpe de su hijo…


    Sin darle mayor importancia, Jack se giró de nuevo para continuar la guardia de la tarde. Llevaba unos días pasando la sobremesa en la planta baja del hostal donde se hospedaba. No aguardaba allí por casualidad, ni por su aguado café. Era un punto estratégico, situado justo enfrente del  “colmado” más grande de Pola. Ambos locales ocupaban los dos extremos de la plaza central, un camino de obligado paso si Net-La husmeaba entre los tenderetes que cruzaban el pueblo. Si alguien buscaba provisiones, tarde o temprano pasaría por esta plaza, conocida como la plaza de la fuente. El nombre no era demasiado original, dado que en medio había una de piedra, muy antigua, ahora sin agua, y que la gente usaba a modo de banco, para sentarse alrededor de la circunferencia de dibujaban sus altos bordes.


    Una gran ventana con vistas a la plaza, colocaba al cazador de hombres en la posición perfecta para controlar la situación. Esperaba al acecho, como el depredador más paciente… No era la primera vez que realizaba servicio de vigilancia. Lo hacía a diario cuando era policía, hace ya demasiados años, antes del desagradable incidente que le hizo abandonar el cuerpo y convertirse en un cazador de recompensas.