15 sept. 2012


Esteban Ferrer nos presenta a: 
                                                               
                                                          

Una gota de sudor se deslizaba por su cara para perderse entre su incipiente barba.
<< Ya han pasado tres días –se dijo mientras encendía nervioso el último de sus cigarrillos- no me vas a ganar a paciencia, cabrón. >>
Su mirada se dirigió inconscientemente hacia el cuerpo que yacía a pocos metros de él. Con cierto desánimo observó el putrefacto cadáver del que fuera su compañero. Las moscas se habían dado prisa en apoderarse de su carne, compitiendo junto con otros insectos por el preciado alimento. El olor a descomposición invadía el ambiente amplificado por el sofocante calor del mediodía, forzándole a contener las nauseas. El impacto que atravesaba su cuello, allá donde se unían el blindaje con el casco, apuntaba que era obra de un profesional.
<< De esta no salgo>>
En un gesto meramente mecánico, volvió a revisar el cargador de su fusil y lo amartilló para asegurarse que no se atascaba. Tras el pequeño muro de ladrillos donde se encontraba se sentía seguro, pero sabía que tarde o temprano tendría que abandonarlo. El francotirador los había interceptado durante una misión de exploración por las tierras yermas. Salvo los viejos cascotes de cemento que aún se erguían como recuerdo de la ciudad, no existía ningún otro tipo de cobertura. Un buen tirador tardaba unos cuatro segundos en abatir un objetivo en movimiento y era más de lo que se podía permitir para alcanzar el siguiente punto seguro. En estos momentos sólo deseaba tener más paciencia que su atacante. Si conseguía obligarle a abandonar su posición, tendría una oportunidad.
Sacó de su bolsillo el pequeño espejo que usaba para espiar a su enemigo, asomándolo por un hueco entre los ladrillos. Todo parecía igual de tranquilo desde que se escuchara el mortal disparo.
<< ¿Dónde cojones estas? -En estos momentos echaba de menos los implantes de su compañero.- Con los sensores térmicos de sus ciber-ojos todo sería más fácil. Él era el rastreador. >> Induciéndole a pensar que el objetivo no había sido mera cuestión de suerte.
<< De esta no salgo >>