25 sept. 2012



    Entrada 146.


    A la velocidad que la sorpresa y el shock les dejó reaccionar tres de los moteros saltaron en cuerpo a tierra gritando - ¡Granada!- el cuarto varón simplemente se cayó de la silla despavorido y la mujer se quedó petrificada por el miedo.

    En el resto de mesas la situación fue parecida la clientela se tiraba al suelo, incluso se refugiaban en los recovecos del establecimiento mientras con ambas manos se cubrían la cabeza, los que estaban sentados en el privado corrieron hacia la puerta. Solo Óscar el Mogwai permanecía de pie como si no fuera la cosa con él, la única acción atípica fue después de pensar: <<Mejor saco la del 12 por si no todo el mundo se lo toma igual de bien>> Se desplazó dónde tenía el armario que ejercía de caja registradora y entre las latas de atún, berberechos y mejillones en conserva cogió una escopeta del 12 de cañones recortados y culata de madera.

-Bien, veo que ahora no solo vosotros  -Señaló la mesa de la granada- sino toda la “posada” me presta atención. No puedo dejar pasar una ocasión tán solemne, la atención es bien recibida por este vuestro servidor poeta.

    Despacio sin apartar la vista de la granada la cogió y sin ponerle la anilla dijo –Boom  – Y  la guardó en el bolsillo. El motero que no le dio tiempo a realizar el cuerpo a tierra y estaba con cara de estúpido en una ridícula pose, se percató de su situación, miró a ambos lados y soltó una carcajada mientras se levantaba.