1 oct. 2012



    Entrada 16. (Una tarde cualquiera 2 de 5). Narrador Autodiegético. 


    Sales al porche, para ver qué quiere tu hermano con tanta urgencia, pero él no te mira, no te presta atención. Tiene la mirada fija en el camino del sudeste, el camino de Pola. Desde el porche no tienes una línea de visión tan clara como él, que está a unos metros fuera de la casa, junto a la carretera, pero ves como descuelga de su hombro la AK 127 y apunta.

    A los pocos segundos, una figura que gira por la curva de la carretera entra dentro en tu campo de visión. Distingues con claridad a una nómada de piel negra, con una coleta parecida a la cola de un caballo. Se aproxima despacio, andando,<< no empuña ningún arma, y eso es bueno>>, te dices para tus adentros. Va con una mochila de la que sobresale un fardo alargado.

    Se detiene a escasa distancia a pocos metros de tu hermano y dice unas palabras en un idioma que no entiendes. Tu hermano la encañona mientras amartilla el arma. Está nervioso, es un agricultor, no un soldado, y esa nómada, no sabéis lo que es.

    Ella repite la frase, o eso parece. Utiliza un lenguaje raro, como para diferenciar una de la otra. Después se queda pensativa y se golpea repetidas veces la cabeza con la palma de la mano. <<¡Qué hace!!>> exclamas en pensamientos.

    Tu hermano se ha puesto más nervioso, incluso arquea el cuerpo hacia adelante intentando resultar más amenazante. El pobre estúpido ignora que su trasero acabaría en el suelo si hiciera una ráfaga con el fusil de asalto en esa posición, pero parece que ha funcionado, porque la expresión de la nómada se ha vuelto más amigable. 

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