1 oct. 2012



    Entrada 19. (Una tarde cualquiera 5 de 5). Narrador Autodiegético.


<< Dios no, Dios no, Dios noooo>>

    Despacio, sin prisa, enfunda su arma, se dirige hacia la AK y la coge. Le saca el cargador, comprueba la recámara, inserta el cargador de nuevo y te mira. No te habías dado cuenta, pero repites en voz alta tus pensamientos, llevas todo este rato gritando, gritando de terror.

    Despacio, ahora sí, andando como un depredador, como la pantera que estás viendo, se encamina hacia ti.

– ¡Por favor, no!. ¡A mí no, por favor!.

    Te responde en su idioma, el cual continúas sin entender. Lloras e intentas huir torpemente, tropezándote con algo, tal vez contigo misma. El caso es que te encuentras en el suelo, suplicando por tu vida, mientras ella se aproxima y repite sin cesar algo inteligible.

–  ¡Estoy embarazada, por Dios!. ¡No lo mates, no mates a mi bebé!. ¡Déjanos vivir, por Dios!. ¡Detente, mi hijo! –  gritas sin parar, pero ella no deja de dar voces en ese endemoniado idioma.

    Chillas y chillas, hasta que ya está a tan solo medio metro. Ahora escúchame, haz lo último que te queda por hacer. Escúchame, escúchame atentamente y repite conmigo. –“Padre nuestro, que estás en los cielos…”

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