24 feb. 2013




Entrada 202.

-Los cojones momento íntimo. Como tenemos a la niña y mi mujer es la única de las siete hermanas que ha parido, sus padres quieren pasar con nosotros y su nieta el primer fin de año. Me espera un momento intimo en el sofá, porque el abuelo esta malo de la espalda y duermen en nuestro cuarto y mi mujer en el cuarto de la niña.

Tom exclamó en risas poniéndose rojo y casi calando el coche –Ahora entiendo tu cara de esta mañana, por si fuera poco un día de acción de gracias, tú vas a tener una noche extra de suegra. No querías niños pues toma dos tazas.

-¡Pero tú que dices, si has tenido cinco! Con tres mujeres diferentes.
-Sí, pero a mí no me venía a dormir la suegra a casa en ninguno de ellos, de ahí los cinco. –Continuó con su cansina y demasiado habitual risotada.
Con un tono totalmente distinto Jon inquirió en parar el coche mientras señalaba a un grupo de jóvenes que se agrupaban alrededor de un barril de metal con fuego para calentarse.

-Tranquilo hijo, los he visto, ahora relajate y no me estreses parare cuando pueda. –Aminoró pero el coche seguía pasándolos de largo.

Al percibir a la policía cerca. Comenzaron a cuchichear y algunos a darse la espalda manipulando el interior de sus abrigos. El movimiento no pasó por alto para los jóvenes ojos de Jon.

-¡Están tirando la droga! Joder cuando pares no tendremos nada para imputarlos- Sin cruzar más palabra con los reflejos de un cuerpo atlético abrió la puerta y salió del coche, mientras aún estaba reduciendo la velocidad. Pudo mantener el equilibrio y grito: 

-Alto a la policía. ¡Las manos donde pueda verlas!