Entrada 180.
Net-La abrió
los ojos poco a poco sus pupilas asumieron la luz achicándose y desemborronando
la imagen humeante situada enfrente.
Detrás del
vapor producido por un cigarro electrónico Corven permanecía sentado con las
piernas cruzadas mirándola atentamente.
Una vez
despejada la imagen se centró en ella misma; estaba totalmente desnuda dentro
de una vieja bañera blanca, sumergida en una sustancia acuosa de mayor densidad
y totalmente transparente. El verse desnuda delante de un hombre no la altero
ni un ápice.
Al final del taller sobre una mesa se encontraba su mochila y el fardo
alargado responsable de la persecución sin tregua a la que Black Jack la estaba
sometido.
Corven se volvió
siguiendo la mirada de Net-La, se sorprendió al ver lo importante que era para
ella el susodicho paquete. Tampoco esperaba que se alarmara mucho al verse
desnuda… Total más allá de elevar el libido de un hombre lo soterraba en un sótano
hibrido entre pena y repulsión.
La visión exótica
que podía lucir el cuerpo de la egipcia con la ropa puesta desaparecía al verla
como la madre naturaleza la trajo al mundo: La piel estaba quemada a ronchas
por caminar demasiado tiempo a la intemperie, su desnutrición habían convertido
su casi inexistente pecho en dos colgajos agrietados y estriados. Donde en el pasado
posiblemente hubieran curvas hoy en día era un trasero recto a la par que la
cintura cerrando el conjunto de la famélica nómada.