19 jul. 2012



    Entrada 47 (Presente 6 de 8) Narrador Intradiegético Black Jack.

    Durante un corto espacio de tiempo, Intercambiamos disparos, hasta que al final, mi experiencia se interpuso a la de ellos y con un disparo certero, impacté en el rostro del fornido de piel oscura, sus cabellos oscuros y lacios revelaban una naturaleza latina, la cabeza le explotó y un fusil de asalto menos de que preocuparme. 

    Por el rabillo del ojo vi aproximarse a mi casero, el dueño del hostal, armado con una arcaica escopeta del 12 de dos cañones, era una arma no válida para la guerra, por su cortísima carencia de fuego, pero hay que reconocerle, que esa arma de caza, tumba a un jabalí con un disparo certero, el pobre imbécil iba a dar la vida por ayudarme en una pelea que tenía ganada antes de comenzar, por un momento me plantee abandonar mi posición y tirarme encima de él para protegerlo, dado que avanzaba en línea recta hacia mí, como si la cosa no fuera con él, sin tan  siquiera pararse a refugiarse lo más mínimo, entre las muchas tiendas que se podían usar para ello. << Lo siento viejo, pero aún hay un fusil de asalto en rifa, no voy a jugarme mi vida por una locura tuya>> inspiré hondo y continué intercambiando disparos, si llegaba vivo a mi posición, cosa que dudo, ya le diría que estuviera agachado sin molestar.

    Cual fue mi sorpresa, cuando un sonido como si me cayera un trueno al lado, hizo saltar un trozo de fuente enorme, a pocos centímetros de mí y por la espalda, me giré raudo para decirle al viejo que se fuera,  no sólo lo iban a matar a él, si no que con esa puntería, me iba a matar a mí. Me quede atónito cuando vi, que si era cierto que tenia mala puntería, pero no por casi darme por error, si no porque había fallado el primer disparo teniéndome casi a bocajarro, era yo su verdadero objetivo y carecía de intención alguna de ayudarme, a corta distancia efectuó el segundo disparo impactándome a quema ropa en el pecho.

    Las primeras postas las frenaron mis dos capas de blindaje, pero el resto del cartucho penetro, salve la vida por mi placa implantada en el pecho, de no ser por ese implante, me hubiera partido por la mitad, el informe de heridas no se hizo esperar, mi conector neuronal envió la información a mi casco, en las gafas acopladas, aparecieron informes de múltiples hemorragias internas y una posta alojada cerca del pulmón, me había jodido, pero bien. El resto del grupo, salió de sus parapetos en mi dirección, para rematarme. 

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