29 jul. 2012



    Entrada 56 (Net-runner 5 de 12) Narrador Omnisciente.

   Como una rata que se desliza por la cocina de un restaurante, Shodan subió por la escalerilla que dejaba atrás el búnker. Con mucho tiento, aplicó un espray desengrasante en la rueda que desbloqueaba la escotilla, reptó por el suelo cruzando las habitaciones, hasta llegar justo a la pared continua donde se encontraba su padre, controló la respiración para no producir ruido alguno y afiló los oídos para escuchar la conversación.

-¿Qué es esto?- preguntó Net-La mientras elevaba un tubito hueco, con una afilada punta en un extremo y una arandela que hacía de tope si se clavaba, en mitad del cilindro.
- Es un extractor de agua de coco, un invento vanguardista de final de época. Antes patentaban de todo. El consumismo desbordado en España precisaba de artilugios para casi cualquier tarea, que poco uso tienen desde que desaparecieron las cadenas alimenticias.

<< Menudo vendedor más extraño, el muy jodío… peor política comercial no había visto >> , pensó antes de responder a Corven.
- Sí, un trasto inútil, pero ya le daré otro uso, me interesa. Además, añade esa gamuza roja de seda artificial, dos granadas de ese racimo, todas las pastillas de purificar agua y un par de latas pequeñas de gramos en conserva, me es indiferente el contenido.
- Veo que hoy voy a hacer negocio. ¿Qué ofreces en trueque por semejante botín?

    La pantera se aproximó, ahora más felina que al llegar, y dejó sobre el mostrador los utensilios del trueque. Con cuidado, sacó un trozo de trapo que envolvía algo pequeño, esférico, y lo depositó en la bandeja corrediza que se utilizaba para pasar objetos de un lado a otro del cristal blindado.

<< Le ha cambiado la expresión de la cara, ha rasgado los ojos ligeramente y le asoma una sonrisa en los labios. No sé mucho de expresión corporal, pero algo ha cambiado en ella >>, pensó Corven mientras desenvolvía el pañuelo.
- Un R22-Cam en perfecto estado. Eso cubrirá de sobra el trueque - apuntó con satisfacción Net-La.

   Corven no se pudo contener al ver el cyber-ojo de Sara. Sin querer, con el pensamiento hizo rotar la M.L-37 y apuntó a Net-La. Ella, como si ya tuviera prevista la escena, rápida como la pantera, apuntó al cristal con el fusil de asalto. A esa distancia el cristal solo seria capaz de amortiguar los primeros disparos antes de ceder y dejar pasar una ráfaga letal.

   Corven la miró con odio, pero a su vez con sorpresa. No le apuntaba a él, encañonaba a unos dos metros a su derecha. Estaba demasiado cerca para un error tan grande y su sonrisa ahora era mayúscula. Con cierto temor, giró la cabeza hacia donde enfilaba la recta invisible del cañón.