18 ago. 2012


     Entrada 86.

     Un ruido estridente rompió el silencio del taller. Era el sonido de la persiana al levantarse. Shodan entró a toda prisa, y nerviosa y acelerada buscó algo contundente… Como pudo alzó una pesada llave inglesa, y levantándola con ambos brazos la dejó caer sobre el gigantesco modem. Salieron chispas, el modem parpadeó, se apagó y se encendió, mientras el hedor a piel quemada y cables derretidos inundaba la sala. De los entresijos del aparato canalizador de la Red emanó una columna de humo.

    Repitió la operación hasta tres veces…

    Apágate...maldito ¡Apágate! Gritaba presa de la desesperación.

   Shodan, no era consciente del daño que su acto iba a desencadenar, detendría el calamitoso estado que soportaba Corven, él no sufriría daño alguno con la desconexión, pero a la larga sería una baja colateral de esta acción. Si conseguía su objetivo, la única net-runner que había pasado por esa zona en años, se quedaría en un estado vegetativo, incapaz de controlar sus propias heces.