18 ago. 2012


    Entrada 90.

    Un hombre entrado en años, con el pelo repeinado hacia atrás, acorde con la época del mobiliario de la clínica, traspasaba la entrada mientras leía unos papeles. Hizo acopio de una silla de madera y se acomodó cerca de la cama de Black Jack, al tiempo que doblaba los folios y los guardaba en uno de los dos grandes bolsillos de su bata blanca.

-¿Cómo nos encontramos hoy, hijo?- Dijo mientras sacaba una pipa y la encendía con un fósforo.

    Jack no sabía que le irritaba más; si el hecho de llenarle el cuarto de olor a tabaco picado en cada una de sus visitas, o esa extraña coletilla que asumen los hombres cuando llegan a viejos de llamar “hijo” a un desconocido como lo era él.

-Ando mejor del estómago, aún me cuesta respirar, no es una molestia continuada, pero me está matando la “escayola” del brazo izquierdo.

-Eso tiene una fácil explicación, las heridas en el torso eran bastante graves, escapaban a mi conocimiento; tres costillas flotantes rotas, múltiples postas en zonas superficiales y una en particular mucho mas onda alojada rozando un pulmón, extraje lo mejor que pude todo ese plomo, pero me vi obligado a gastar el poco gel de nanoides que tenía en reserva, para que ellos te salvaran la vida de esa herida grave.

    Continuo después de tomar aire - Los nanoides son unos bichitos que saben lo que se hacen los muy cabroncetes. Sobre el brazo te he aplicado medicina tradicional, tradicional de hace 50 o 60 años, por eso te duele tanto y aún has tenido suerte de ser tan pudiente, el último por falta de presupuesto se fue con dos tablillas de madera ataviadas con cinta americana. Eso si es incomodo...

    Añadir que tus implantes juegan en tu contra en esta clínica. Las hebras de metal y Plasti-Dur que recubren tus huesos, no tengo ni la mas ligera idea de cómo funcionan, el hueso soldara, pero dudo mucho que tu injerto actúe en consonancia.

-¿Y la placa de mi pecho?- Señaló al tiempo que con el pulgar se daba unos golpecitos en ella.

-Desconozco el conocimiento de los nanoides, hasta dónde puede llegar… pero no creo que sean duchos en el trato del metal. Al fin y al cabo, son microscópicos y actúan únicamente a nivel celular, ideales para sacarte del entuerto del pulmón, pero la placa, me parece a mí que el único que podría sanarte o repararte sería un tecno-médico y en el pueblo no hay ninguno. Sino, yo no tendría esta clínica.- Señaló arqueando las cejas y mostrando sus gastados dientes realizando una mueca.