18 ago. 2012


    Entrada 93.

    Vicente Martínez, tenía la edad que tenía y había llegado a ser cirujano en un mundo perdido, con solo conocimientos en veterinaria, por no inmiscuirse más de lo debido en los asuntos ajenos, al menos, si no había una cantidad sustanciosa de beneficios. Estuvo tentado, de preguntar porque estaba tan seguro de ello, el maltrecho miliciano, pero realmente, ahora que ya había cobrado, no le importaba en absoluto el desenlace de la historia y ya estaba demasiado viejo para chismorreos.

    Black Jack continuó hablando; -A lo largo de la tarde tengo que ir al pueblo a solucionar unos asuntos, cuando venga, me va a quitar esta porquería del brazo, apenas puedo moverlo semi desnudo, ataviado con mi armadura será una desventaja que no quiero darle a nadie, ¿Qué otras opciones me puede ofrecer, para el brazo?

-Tensoplas, capas de tensoplas, una venda elástica que no comprime igual que la escayola pero pueden ser un parche aceptable, si llegas a la cima del puerto, que te eche un ojo Corven, que es como se llama el tecno-médico, posiblemente el encuentre una solución mejor. Pero de lo que menos te tienes que preocupar es del brazo, te espera una subida que deja sin aliento a jóvenes con los huesos perfectos y tú tienes tres costillas sanándose, no te creas que ese vendaje que llevas alrededor del tronco hace milagros, avisado quedas.

    Y dicho esto, se levantó encaminándose hacia la puerta, vio por el rabillo del ojo, como el cazador de hombres a duras penas se levantaba del catre y se preparaba el hornillo para quemar su dosis diaria. Se paró y añadió en la finalizada conversación;

-No es de mi incumbencia pero…

                                                   
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