25 sept. 2012





                                             E. Ferrer nos presenta su nuevo capítulo.



El “Mercado del Desguace” estaba abarrotado esa mañana. Decenas de carroñeros pululaban los diversos puestos tratando de vender sus últimas adquisiciones. Aitor entre ellos, se desplazaba silencioso bajo la discreción que le proporcionaba su capucha. Pese al gusto por el anonimato que reinaba en el ambiente, nunca estaba de más cubrirse de ojos curiosos. No sería la primera ni la última vez que asaltaban a un confiado vendedor. Por supuesto, nada ocurría en las propias inmediaciones del mercado, los Hijos de la Triada velaban por la seguridad de los “recuperadores” ofreciendo un puesto de comercio estable en las cercanías de Eurovegas.

    Se deslizó por entre los callejones que formaban los improvisados tenderetes, haciendo caso omiso de estos. Buscaba un traficante en concreto.

   << ¿Dónde coño estás? >> Aunque los compradores pagaban tasas para mantener sus comercios en una zona concreta, ésta era lo suficientemente amplia para pasar un buen rato buscando.

   Después de un largo recorrido por fin la vio. La gran pancarta negra cubría la parte superior del tablado colocado a modo de barra, donde se realizaban el grueso de las transacciones. Justo detrás, una carpa también negra, protegía de miradas a los clientes más selectos.

-Puto amarillo -susurró dirigiéndose en esa dirección.

    Como la gran mayoría de traficantes del Desguace y de los señores de Eurovegas, Xiao Lee era chino. La marea asiática había ganado poder tras los sucesos que acontecieron al denominado “Botón Rojo”, siendo los primeros en reorganizarse tomando en posesión la ciudad del juego. Uno de los pocos emplazamientos que sobrevivió al cataclismo nuclear. Desde allí controlaban el mayor de los emporios comerciales de la antigua España.