15 sept. 2012


-150 metros, se nos echan encima. Señor.

-Flanco Oeste; mono tiro a las piernas. Apunten. – Ordeno el Sargento.

    Marc se aferró a su fusil FN-AG 22. Despacio buscó su primer objetivo a la espera de la orden de fuego; seleccionó un descamisado Berebere que corría sin saber el destino aciago que pronto le llegaría.

    En primera instancia posó sobre su cabeza la cruceta de la mira, lentamente y un tanto contra su voluntad fue bajándola poco a poco, pasando por su pecho, calculando dónde tenía el corazón, trazó un dibujo mental a través de su sistema arterial, del corazón bajo apuntando la Aorta, luego deslizó el objetivo por las ingles donde la arteria pasa a llamarse Iliac y cumpliendo las órdenes terminó la trazada en la pierna. Apuntando justo a los cuádriceps, siguiendo el vaivén de la pierna en carrera para no perder el punto donde percibía que estaría la Femoral.

    Cumpliría la petición del Sargento, pero este objetivo moriría desangrado irremediablemente en un corto periodo de tiempo.

    Con delicadeza acarició el gatillo rebuscó en sus recuerdos… El frío tacto del metal sobre la carne, esperando la orden de abrir fuego, ahora metal sobre metal, el tacto de la cyber-mano no despertaba ninguno de sus sentidos.

-100 Metros.

    Después de oír al Piloto; inspiró aire y lo mantuvo, para soltarlo conforme presionara el gatillo al escuchar la orden proxima del Sargento, tumbaría al primer enemigo y luego otro y después del segundo un tercero… En una agradable monotonía.

-¡Fuego!


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