1 oct. 2012



Entrada 160

     En lo alto de las dunas el Imán Anzar y Amastan Semidán dirigentes del ejercito Berebere enmudecían ante la resistencia de sus cibernéticos rivales. Con una maniobra de distracción gracias a unas inesperadas granadas de Flash, habían cargado contra el flanco Este haciendo verdaderos estragos gracias a la MVulcan y el fuego en zona.

    Repuestos de la ceguera los suyos intentaron cerrarlos por todos los flancos…








       Un nuevo acontecimiento inesperado afloró en la contienda. Vibró la tierra como si se resquebrajara de dolor, abriéndose en dos soltando metralla incandescente atravesando piel, músculos y huesos. No solo explotaron las Claimores, granadas enterradas únicamente con las espoletas sin anilla alguna, salían despedidas infiltrándose en las filas árabes, explotando aleatoriamente y rifando muerte por doquier.