1 oct. 2012



    Entrada 155.

    A la vez todos los soldados se agacharon. Un destello luminoso hizo su aparición en medio de la maltrecha circunferencia, cegando por completo a todo humano sin protección anti Flash en un radio no inferior a 30 metros.
   Después del estruendo de las dos granadas de luz cegadora, con premura los soldados encañonaron al Este. De nuevo se escucho el sonido de la MVulcan por el campo de muerte, acompañado por seis fusiles de asalto en fuego automático.

   Raudo como la prosa que escupía a toda velocidad se encaminó a otra mesa y barrió las bebidas con el palo que había usado para fingir el uso del fusil.
   Atónitos pero enfadados los moteros de la mesa anterior salieron tras el Juglar que allí donde se dirigía tumbaba mesa o bebida. Sumando una masa de gente tras de sí mientras el resto, escuchaba y miraba la persecución por el local.

    Una vez barrido todo ser viviente de las primeras filas del Flanco Este, cargaron como diablos en celo, pasando sobre los cadáveres y amputaciones del enemigo, corrían y corrían, mientras disparaban, cortaban, chafaban y ¡Destruían! Todo a su paso.
   Los Bereberes repuestos de los otros flancos, salieron tras ellos para darles la puntilla definitiva, no solo a su espalda, si no los flancos norte y sur intentaron cortarles la retiradaaaa. ¡Ahhhhhhhhh! ¡coñoooo!

    Por un momento exclamó de dolor por el impacto de un botellazo en su espalda, << no es momento de pararse >> se dijo. Prosiguió la carrera por el excelso local en dirección a la barra, perseguido por el que ya era un número groso de mal encarados clientes.


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