11 feb. 2013




Entrada 182.

Renqueante salió de la bañera y se puso el albornoz que Corven le tenía preparado. Con su brazo sano se frotó el cuerpo para intentar quitarse la pegajosa sustancia.
–Solo vas a conseguir quedarte sin piel, tranquila en un rato los restos de glicerina y nanoides los habrá absorvido tu cuerpo –Apuntó Corven.

Ya en la mesa se puso su mochila en un solo hombro, revisó que la Colt aún tuviera las tres balas que le quedaban y en un fardo se llevó todos sus enseres.
-¿Te vas a recostar en la cama con ese bulto alargado? Si hubiera querido robártelo o visto que hay en su interior he tenido así como medio día para hacerlo, la desconfianza ofende.

-Mira Corven, si aún tuviera apetito sexual y me fuera a masturbar lo haría con esta mochila al hombro espero haber sido clara y deja de entrometerte en mis asuntos y dime: ¿Por qué cojones el imbécil de tu muchacho en plena operación de netrunning se puso a golpear el modem? ¡Estoy viva de milagro!- Finalizó con voz seria y poco amigable.

-Tranquilicémonos en ambos lados tenemos esqueletos guardados en un armario, yo no te pregunto sobre eso –Señalando el omnipresente paquete – Y tú no me haces preguntas sobre asuntos de familia.
-Acepto el trueque- <<Ya trincaré el subnormal del muchacho a solas>> pensó para sus adentros mientras acariciaba la culata del revolver. 

-Bueno tenemos mucho que hablar, me hiciste entrar a asaltar algo físico y esto –Señaló el voluminoso modem -no es una puta conexión a la red ni de nabo, es una puta red interna. Luego tenemos ese “algo” físico que ejecuta programas defensivos Ghost como el que se atusa el pelo. ¿Dónde coño me has hecho meterme?
-La respuesta a esa pregunta está fuertemente ligada al trueque que has aceptado –meneó la cabeza de lado alado -no puedo respondértela.