6 jun. 2013



Entrada. 218

Mientras Corven abrazaba a Shodan, podía sentir como el corazón bombeaba sangre apresuradamente. La niña respiraba afanosamente tomando pequeñas bocanadas de aire, estaba teniendo un ataque de ansiedad por la situación vivida hacía unos momentos.

-Estás a salvo, intenta respirar hondo –profesaba al tiempo que le acariciaba la cabeza, deslizando la mano por todo el cabello.

El Tecno-medicó arrodillado en tierra consolando a su hija no pudo evitar alzar la vista por encima del pequeño hombro y contemplar a Net-La . Ésta, como si esperara el cruce de miradas: Dejó en el suelo la vibro-espada y cogió la pistola del decapitado cazador de hombres.  

Corven le susurro a Shodam: -Estás muy nerviosa. Un pinchazo y te relajaras, estate quieta un momento. –Se incorporó y del cinturón médico que siempre portaba: Sacó un dosificador de calmantes, lo situó en el cuello de la niña y mantuvo el pulgar presionado hasta suministrarle una dosis muchísimo mayor de lo necesario para aplacarle el estado traumático. Conforme las drogas penetraban los estratos de la piel; Shodam se relejó hasta el punto de cerrar los ojos y caer rendida sobre los brazos de su padre. Con cariño como quien acuna, la postró lentamente en el suelo y avanzo unos pasos hacia Net-La.

-Bueno y ahora. ¿Qué piensas hacer Net?

-Ambos sabemos qué es eso –cabeceó refiriéndose al arma de cuerpo a cuerpo –y las consecuencias que tendría sobre mí, si alguien supiera que poseo una. Voy a hacer lo único que puedo hacer, asegurarme la supervivencia. –A duras penas con la mano herida tiró para atrás la corredera del arma corta. Miró que la Dai Lung CRP-22 tuviera una bala en la recamara y de nuevo cruzó miradas con Corven.